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QUIEN DESTRUYÓ EL SISTEMA ELECTRICO EN VENEZUELA

¿Quién destruyó el sistema eléctrico venezolano?

Durante años, el venezolano común ha vivido entre apagones, bajones eléctricos, electrodomésticos dañados y noches enteras bajo calor insoportable. La pregunta ya no es si el sistema eléctrico colapsó. La verdadera pregunta es: ¿quién tiene la responsabilidad política y moral de esta tragedia nacional?
El chavismo intenta culpar a las sanciones, a los “ataques electromagnéticos”, al cambio climático o incluso a conspiraciones internacionales. Pero la realidad histórica es mucho más incómoda: el deterioro del sistema eléctrico venezolano comenzó mucho antes de las sanciones estadounidenses. Expertos y antiguos técnicos del sector han denunciado durante años la falta de mantenimiento, la corrupción multimillonaria y el abandono de las plantas termoeléctricas y del complejo hidroeléctrico del Guri.
El sistema eléctrico venezolano fue convertido en un instrumento político. Mientras el país recibía miles de millones de dólares por petróleo, muchas obras eléctricas quedaron inconclusas, otras fueron sobrevaloradas y varias terminaron convertidas en monumentos al saqueo. El resultado fue devastador: turbinas fuera de servicio, líneas de transmisión deterioradas y un sistema incapaz de responder a la demanda nacional. Hoy, menos del 40% de la capacidad eléctrica instalada estaría operativa.
Ahora bien, también existe otro debate: ¿Estados Unidos tiene responsabilidad?
Washington ha mantenido durante años sanciones financieras y petroleras contra Venezuela. Sectores políticos sostienen que esas medidas dificultaron la compra de equipos, repuestos y financiamiento internacional para recuperar el sistema eléctrico. Incluso empresas extranjeras han mostrado temor a invertir por la inseguridad jurídica y el riesgo financiero existente.
Sin embargo, responsabilizar únicamente a Estados Unidos sería ignorar que el colapso eléctrico ya era visible antes de muchas de las sanciones más severas. El problema estructural nació dentro de Venezuela: corrupción, improvisación, politización técnica y destrucción institucional.
Otra cosa distinta es que Estados Unidos, en distintos momentos, haya prometido apoyar la reconstrucción energética del país. Recientemente incluso se han anunciado negociaciones con empresas como Siemens y General Electric para intentar recuperar parte del sistema eléctrico venezolano. Pero una ayuda internacional no elimina la responsabilidad histórica de quienes administraron el poder durante más de dos décadas.
El venezolano no necesita más excusas ideológicas. Necesita electricidad. Necesita hospitales funcionando. Necesita agua, transporte y producción industrial. Y mientras el gobierno siga culpando a enemigos externos sin asumir errores internos, la oscuridad seguirá siendo parte de la vida cotidiana.
La verdad puede ser incómoda para ambos lados:
las sanciones complicaron la recuperación, pero el colapso fue sembrado por años de corrupción, abandono y destrucción institucional dentro del propio Estado venezolano.
Licenciado Asdrubal Boscan
CNP 7448