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LA VENEZUELA IMAGINADA

LA VENEZUELA IMAGINADA
Por Mitzy Capriles de Ledezma.

Para recuperar nuestro país ya se escuchan las versiones de los más variados planes. Ese
esfuerzo hay que tomarlo como un positivo aporte porque si no comenzamos a diseñar
las acciones a implementar para reconstruir nuestra nación, partiendo de las ruinas en
las que nos la están reduciendo, pecaremos de imprevistos de rutas debidamente
trazadas para llevar a cabo dicha indispensable tarea. Hay que hacerlo, sin añoranzas
nostálgicas que nos atrapen en el pasado, pero sí, con el inevitable recuerdo de lo que
llegamos a ser en nuestro continente, para no dejar de tener en cuenta que nada se gana
dando pasos hacia los abismos de las improvisaciones a las que nos seducen los
populistas con sus pócimas salvacionistas. Es tiempo de confiar las riendas del país en
manos de verdaderos estadistas, de servidores públicos bien pertrechos de
conocimientos en cada área en la que deben tomar decisiones en representación de todos
los venezolanos.

No solo hay que pensar en las variables económicas o financieras, hay otros temas de
mucho valor y significación como por ejemplo la familia como base de la sociedad.
Recuperar el sitial de la familia, será reimpulsar el respeto entre todos como parte de esa
educación hogareña tan necesaria como la que formalmente deben recibir nuestros
niños, niñas y jóvenes en las escuelas y universidades.

Otro pilar clave es la estabilidad que dependerá, en buena medida, de las columnas de
seguridad jurídica atada al principio de separación de poderes actualmente pulverizado
en Venezuela. Después de esos procesos, será posible echar a andar los nuevos
esquemas de la educación con calidad, como gran inversión social y estratégica con el
fin de desarrollar económica y humanamente al país. En binomio con la buena
educación, los programas de salud, porque sin un pueblo saludable olvidémonos de
poder rendir en las dimensiones como lo soñamos ahora para cristalizar tantas ilusiones
de ver florecer la paz y el progreso en Venezuela. Todo esquema que apunte a recuperar
la economía tiene necesariamente que contemplar la idea de crear los puestos de trabajo
para que la gente se gane la vida dignamente y contribuya a la vez a promover el país
grande y boyante que todos queremos.

Hay que sembrar y cultivar el espíritu de superación de nuestra ciudadanía. Inculcar
valores, buenos sentimientos, desde el de la solidaridad, mezclado con la idea de vivir
en paz! De tener la posibilidad de caminar por parques, de circular sin miedo de ser
atracados o expoliados. De disfrutar de actividades culturales. De expresarnos
libremente, de leer el libro que se nos antoje. Tratar de ser los mejores en lo que nos
corresponde actuar, sea cual sea el rol que desempeñemos, desde el carpintero hasta el
científico que labora en un centro de investigaciones. Ser buenos ciudadanos,
experimentar orgullo de lo bien que hagamos las cosas por el país y, particularmente,
dentro de nuestras respectivas comunidades. Hacer respetar nuestros derechos
comenzando por evidenciar que estamos siempre ganados y dispuestos a cumplir y
honrar nuestros deberes ciudadanos. Esa es la Venezuela que juntos podemos edificar!