La guerra comercial entre Washington y Beijing figura entre los principales asuntos de la agenda bilateral. Los dos mandatarios debatirán además la posibilidad de extender la tregua arancelaria alcanzada durante su última reunión en Corea del Sur en octubre
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inició este jueves en Beijing una cumbre de dos días con el líder chino Xi Jinping, en una reunión marcada por las tensiones comerciales entre ambas potencias, la guerra en Irán y la situación en Taiwán.
Xi recibió a Trump en el Gran Salón del Pueblo poco después de las 10:00 (hora local) con una ceremonia oficial que incluyó honores militares, interpretación de los himnos nacionales de ambos países y salvas de cañón. El mandatario chino estrechó la mano del presidente estadounidense y de integrantes de la delegación de Washington, entre ellos el secretario de Estado, Marco Rubio, y el jefe del Pentágono, Peter Hegseth.
Durante la ceremonia, niños con uniformes escolares y banderas de Estados Unidos y China corearon “¡Bienvenidos, bienvenidos!” mientras ambos mandatarios recorrían la plaza del complejo oficial en Beijing.
La visita constituye el primer viaje de un presidente estadounidense a la capital china en casi una década. Trump ya había visitado Beijing en 2017 durante su primer mandato, aunque en aquella oportunidad viajó acompañado por su esposa, Melania Trump.
El presidente estadounidense arribó el miércoles por la noche a bordo del Air Force One junto a empresarios y directores ejecutivos de grandes compañías estadounidenses, entre ellos Elon Musk, director ejecutivo de Tesla, y Jensen Huang, titular de Nvidia.
La Casa Blanca busca avanzar en acuerdos comerciales vinculados con sectores como agricultura, aviación y tecnología. Antes de llegar a China, Trump publicó un mensaje en redes sociales donde aseguró que presionará a Xi para que “abra” el mercado chino a las empresas estadounidenses “para que estas personas brillantes puedan hacer su magia”.
La guerra comercial entre Washington y Beijing figura entre los principales asuntos de la agenda bilateral. Los aranceles impulsados por Trump durante el año pasado derivaron en represalias chinas y elevaron las tasas aduaneras por encima del 100 % para numerosos productos de ambos países.
Los dos mandatarios debatirán además la posibilidad de extender la tregua arancelaria alcanzada durante su última reunión en Corea del Sur en octubre. Sin embargo, diplomáticos y analistas consideran incierta la posibilidad de un acuerdo definitivo.
Otro de los temas centrales será Irán. El conflicto en Medio Oriente alteró el cronograma original de la cumbre y obligó a postergar el encuentro previsto inicialmente para marzo. Trump afirmó antes de la reunión que espera mantener una “larga conversación” con Xi sobre Irán, aunque aclaró: “No creo que necesitemos ninguna ayuda de Beijing con Irán”.
Rubio expresó una posición distinta en declaraciones a Fox News. “Esperamos convencerlos de que desempeñen un papel más activo para lograr que Irán abandone lo que está haciendo y tratando de hacer actualmente en el Golfo Pérsico”, señaló el secretario de Estado estadounidense.
China mantiene estrechos vínculos energéticos con Irán y compra gran parte del petróleo iraní sancionado por Washington, un punto que Estados Unidos considera clave en las negociaciones.
La cuestión de Taiwán también aparece entre los asuntos prioritarios de la cumbre. Trump declaró el lunes que hablará con Xi sobre la venta de armas estadounidenses a la isla autónoma, que China considera parte de su territorio. El posible tratamiento de ese tema genera atención en Taiwán y entre los aliados de Washington en Asia, debido a la tradicional postura estadounidense de no consultar con Beijing sobre sus vínculos militares con Taipéi.
La agenda incluye además la disputa tecnológica entre las dos mayores economías del mundo, las restricciones chinas a las exportaciones de tierras raras y la competencia en inteligencia artificial.
Tras la ceremonia oficial, ambos mandatarios tienen previsto participar de un banquete de Estado en el Gran Salón del Pueblo. Trump también visitará el Templo del Cielo, antiguo complejo imperial reconocido como Patrimonio de la Humanidad.















