El magnate predice un fracaso masivo de empresas de inteligencia artificial y una transformación radical del mercado laboral en la próxima década, proponiendo nuevos impuestos a la tecnología y la robótica para compensar el desplazamiento de empleos calificados
Bill Gates advierte que el entusiasmo bursátil por la inteligencia artificial (IA) no garantiza la supervivencia de sus actores.
El cofundador de Microsoft, reseñó EFE, asegura que la mayoría de las empresas del sector fracasarán, dejando el mercado en manos de unos pocos gigantes como Microsoft, Google y Apple.
Para el magnate, el auge actual en las bolsas es un fenómeno independiente del beneficio real que la tecnología aportará a largo plazo a la economía y a los trabajadores.
A diferencia de la revolución de Internet, Gates sostiene que la IA destaca por la velocidad de su despliegue y por el tipo de empleos que desplaza.
El impacto no se limita al trabajo manual, sino que golpea directamente a las profesiones técnicas y calificadas.
Aunque proyecta que en 10 años el mercado laboral no habrá desaparecido, afirma que será irreconocible.
En el corto plazo (cinco años), el avance de la robótica, liderado por China, comenzará a sustituir tareas físicas que hoy todavía ejecutan humanos.
Impuestos a los algoritmos
Ante el desplazamiento de la fuerza laboral, el empresario sugiere trasladar la carga impositiva del salario de los trabajadores hacia el capital o, específicamente, hacia los robots y los sistemas de IA.
La tecnología, bajo su óptica, no es una herramienta más, sino un cambio sistémico que requiere políticas públicas inéditas para evitar una crisis de desigualdad.
Gates confirma que mantiene su rol de asesor estratégico para diversos líderes del sector, con una excepción pública: Elon Musk.
Mientras el mercado global festeja récords en índices como el Kospi de Seúl, Gates mantiene una postura de cautela histórica.
Para él, la sociedad debe prepararse para una transición donde la IA no solo cambie el mundo, sino que obligue a gravar la productividad de las máquinas para sostener el contrato social.














