El presidente de Empresas Polar considera que Venezuela comienza a superar la etapa de supervivencia. Sus declaraciones coinciden con el regreso de María Corina Machado al país, cuya presencia introduce un nuevo elemento de presión política y expectativas de cambio.
Por Asdrúbal Antonio Boscán Atencio
Licenciado en Comunicación Social | CNP 7448
CARACAS, VENEZUELA.— Cuando Lorenzo Mendoza, presidente ejecutivo de Empresas Polar, afirma que Venezuela comienza a dejar atrás la etapa de supervivencia para ingresar en un proceso de reconstrucción, sus palabras adquieren una dimensión que trasciende las paredes de cualquier instalación industrial.
No se trata de una declaración cualquiera. Proviene de un empresario que ha sido testigo de las expropiaciones, las confrontaciones entre el poder político y la iniciativa privada, las limitaciones productivas y el deterioro de una economía que durante años obligó a millones de venezolanos a concentrar sus esfuerzos en una sola tarea: sobrevivir.
«La sobrevivencia pareciera que quedó, ya estamos saliendo de esa», expresó Mendoza durante una actividad vinculada al Centro de Atención Nutricional Infantil de Antímano (CANIA), según informó Bloomberg Línea el pasado 29 de octubre.
Pero existe un elemento político que merece especial atención: estas declaraciones se producen apenas días después del regreso a Venezuela de María Corina Machado, ocurrido el 25 de octubre, en medio de manifestaciones de respaldo ciudadano y renovadas expectativas sobre la transición democrática.
MARÍA CORINA MACHADO Y EL FACTOR DE LA CONFIANZA
La presencia física de María Corina Machado en territorio venezolano introduce un factor psicológico y político que no puede ignorarse en el análisis del momento nacional.
Su regreso ha permitido que sectores de la oposición expresen públicamente sus aspiraciones de cambio y ha colocado nuevamente en el centro del debate la necesidad de establecer garantías democráticas, seguridad jurídica y condiciones para la recuperación económica.
Desde esta perspectiva editorial, la presencia de Machado puede interpretarse como un catalizador de esperanza y confianza en la posibilidad de una nueva etapa nacional.
Sin embargo, conviene establecer una distinción fundamental: Lorenzo Mendoza no atribuyó expresamente sus declaraciones a María Corina Machado. La coincidencia temporal de ambos acontecimientos permite analizar una posible relación con el clima político, pero no demuestra una causalidad directa.
Lo que sí resulta evidente es que el debate venezolano comienza a desplazarse hacia una interrogante trascendental: ¿cómo transformar las expectativas políticas en oportunidades económicas y bienestar social?
DEL MIEDO A SOBREVIVIR AL DERECHO A PROGRESAR
Durante años, la sociedad venezolana experimentó una profunda transformación de sus prioridades.
El empresario debió aprender a producir bajo condiciones adversas. El trabajador vio deteriorarse su poder adquisitivo. El profesional buscó alternativas fuera del país y millones de familias quedaron separadas por la emigración.
En ese contexto, hablar de reconstrucción representa mucho más que una expectativa empresarial.
Significa pensar nuevamente en inversiones, empleos dignos, salarios suficientes, instituciones confiables y oportunidades para que los venezolanos desarrollen sus proyectos sin depender de decisiones políticas arbitrarias.
Las palabras de Mendoza tienen especial significado porque proceden de quien dirige uno de los grupos empresariales privados más importantes del país.
Su reconocimiento de una posible nueva etapa no equivale a declarar superada la crisis, pero sí expresa una disposición a mirar hacia el futuro con una perspectiva diferente.
LA POLÍTICA PUEDE ABRIR CAMINOS, PERO LA ECONOMÍA NECESITA GARANTÍAS
La figura de María Corina Machado forma parte esencial de las expectativas que rodean el futuro político venezolano.
Su capacidad de movilización y su insistencia en una transición democrática constituyen elementos relevantes para comprender el nuevo escenario.
No obstante, ninguna figura política puede reconstruir por sí sola una economía.
La recuperación requiere instituciones independientes, respeto a la propiedad privada, estabilidad normativa, acceso al financiamiento y políticas económicas capaces de generar confianza entre los inversionistas y los trabajadores.
También necesita acuerdos y cooperación entre sectores con intereses diferentes.
Precisamente por ello resulta significativa la insistencia de Lorenzo Mendoza en la importancia de las alianzas para impulsar la reconstrucción del país.
VENEZUELA ANTE UNA NUEVA ETAPA
Las declaraciones de Mendoza y el regreso de Machado son acontecimientos distintos, pero coinciden en un momento de profundas expectativas nacionales.
Uno habla desde la experiencia empresarial y la necesidad de recuperar la capacidad productiva.
La otra representa una corriente política que reclama transformaciones democráticas y nuevas reglas para el ejercicio del poder.
Ambas circunstancias permiten examinar un escenario en el que la esperanza política y la recuperación económica podrían encontrar puntos de convergencia.
La presencia de María Corina Machado puede contribuir a fortalecer esas expectativas. Pero su verdadero impacto deberá medirse por los cambios institucionales que se materialicen y por las mejoras concretas en las condiciones de vida de la población.
Porque el verdadero final de la supervivencia no llegará cuando un empresario lo anuncie ni cuando una dirigente política despierte esperanzas. Llegará cuando el venezolano pueda vivir de su trabajo, ejercer plenamente sus derechos y construir su futuro sin miedo.
Ese será el momento en que Venezuela pueda afirmar, con hechos y no solamente con palabras, que ha comenzado su reconstrucción.
ASDRÚBAL ANTONIO BOSCÁN ATENCIO
Licenciado en Comunicación Social
CNP 7448













