
Lo que comenzó como una recuperación de las arterias viales principales de Maracaibo, ahora se traslada al corazón de las comunidades. El alcalde Giancarlo Di Martino anunció este miércoles 15 de abril que el plan de asfaltado municipal, ejecutado en conjunto con la Gobernación del Zulia y el Ejecutivo Nacional, ha iniciado una fase de despliegue en calles internas y urbanismos, que llegará a las 18 parroquias del municipio.
Este miércoles, el punto de partida fue el sector Los Aceitunos, en la parroquia Raúl Leoni, donde comenzó la colocación de 7.500 toneladas de asfalto. «Tenemos el compromiso de entrar en cada una de las calles que encontramos deterioradas. El asfalto ya no es solo para las avenidas; llega a los barrios y a todas las comunidades», enfatizó el mandatario local.
Una intervención que va más allá del pavimento
La jornada en Raúl Leoni no se limitó al bacheo. Según explicó Di Martino, se trata de una intervención integral que busca «humanizar» el entorno urbano. El proyecto incluye la inspección y recuperación de la plaza de la comunidad —un espacio de más de 3 hectáreas— con el objetivo de convertirla en un epicentro de cultura, arte y ambientalismo.
«Queremos crear condiciones para que la comunidad disfrute de espacios donde se conjuga el tejido social», señaló el alcalde.

El rol del Poder Popular
El incremento en las metas de asfaltado —que pasó de una proyección inicial de 3.000 a 7.500 toneladas— ha sido posible gracias a la articulación con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y el gobernador Luis Caldera. Sin embargo, Di Martino destacó que la hoja de ruta la ha marcado el Poder Popular organizado, cuyos proyectos han sido la base para las obras que la Alcaldía ejecuta desde el pasado mes de octubre.
Recuperar la confianza ciudadana
Tras casi ocho meses de gestión, la autoridad municipal reflexionó sobre el cambio en la percepción de los marabinos respecto a los servicios públicos. Tras recibir una vialidad «totalmente destruida», el avance de las obras ha generado un nuevo nivel de exigencia en la ciudadanía.
«Hoy el marabino recuperó la esperanza y nos dice: ‘ya están en capacidad de hacerlo, recojan la basura y asfalten las calles’. Estamos aquí precisamente para responder a esa exigencia de buen vivir», concluyó Di Martino.














