El mandatario llamó a la “madurez democrática” para alcanzar una tregua que permita pacificar el país y superar la crisis generada por las movilizaciones que exigen su renuncia. Por su parte, el expresidente Tuto Quiroga critica la gestión del conflicto
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, aseguró este lunes que las protestas y bloqueos que afectan a varias regiones del país desde hace cinco semanas llegarán a su fin en los próximos días y sostuvo que “los violentos no pueden ganar” en el actual escenario de conflictividad.
Durante un acto en Cochabamba, el mandatario llamó a la “madurez democrática” para alcanzar una tregua que permita pacificar el país y superar la crisis generada por las movilizaciones que exigen su renuncia, recoge Infobae.
Paz, quien asumió la Presidencia hace poco más de seis meses, reconoció que existen sectores con demandas legítimas, pero afirmó que otros grupos buscan generar confrontación y dañar la democracia. En ese sentido, insistió en la necesidad de diferenciar entre quienes reclaman de manera pacífica y quienes promueven acciones violentas.
El momento exige reconciliación y acuerdos amplios entre todos los bolivianos”, señaló el jefe de Estado, quien expresó su confianza en que el desabastecimiento y las dificultades que enfrentan ciudades como La Paz puedan resolverse pronto.
Las protestas comenzaron a principios de mayo impulsadas por reclamos sectoriales que posteriormente derivaron en una exigencia de renuncia presidencial. Entre los grupos movilizados figuran la Central Obrera Boliviana (COB), la Federación de Campesinos de La Paz Tupac Katari y seguidores del expresidente Evo Morales.
Los manifestantes acusan al Gobierno de incumplir promesas de campaña y de promover una supuesta privatización de empresas y servicios públicos, denuncias que han sido rechazadas por las autoridades.
La Paz y la vecina ciudad de El Alto son las zonas más afectadas por los bloqueos de carreteras, que han provocado escasez de alimentos, combustibles, medicamentos y oxígeno medicinal, además de pérdidas económicas millonarias. Las medidas de presión también se han extendido a los departamentos de Oruro, Potosí, Cochabamba, Chuquisaca y Santa Cruz.
Los intentos del Gobierno por habilitar corredores humanitarios para garantizar el paso de suministros derivaron en enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, mientras que las gestiones de diálogo impulsadas por el Legislativo, la Iglesia católica, la Defensoría del Pueblo y organizaciones de derechos humanos tampoco lograron avances.
Por su parte, el expresidente Jorge Tuto Quiroga criticó la gestión del conflicto y afirmó que Bolivia enfrenta un “vacío estatal” que mantiene al país paralizado desde hace más de un mes. Asimismo, instó al Ejecutivo a tomar decisiones que permitan restablecer la tranquilidad y normalizar la situación.














