Yo me cuento, y no me apena decirlo entre los pocos venezolanos que le creyeron a Nicolás Maduro que este año 2021 sería el del despegue definitivo de la economía venezolana y en consecuencia dejaríamos de seguir pasando el hambre hereje , deshonrosa y precaria situación a la que nos ha sometido su desastroso gobierno prácticamente desde el primer momento que cometimos el gran error de escogerlo Presidente porque así lo pidió Hugo Chávez en trance de muerte.
Resulta y pasa que no ha sido más que la repeticion de un guion que desde hace siete años, aproximadamente, viene desarrollando este ser para quien la mentira y la simulación ya son una manera de ser.
Venezuela presenta la más catastrófica crisis económica y social que haya vivido cualquier nación latinoamericano en los últimos tiempos.
Y no es a causa de la guerra económica, manido eslogan salido de la sala situacional del régimen para justificar su desastroso desempeño, sino de la aplicación de garrafales medidas económicas guiadas por la derrotada ideología comunista que ha fracasado en todos los países donde ha sido impuesta.
Registrando un poco en el proyecto Encuesta Condiciones de Vida (Encovi) en solo dos años de la accidentada gestión de Nicolás Maduro, 2015 y 2016, unos diez millones de venezolanos fueron aventados a la lamentable categoría de vivir debajo del umbral de pobreza y a finales del 2016, ochenta por ciento de la población ya vivía en condiciones de pobreza.
Entonces, no gobernaba aún Donald Trump y la medida ejecutiva de Barak Obama de declarar a Nicolás Maduro y su régimen como una sería amenaza a la seguridad y defensa de los Estados Unidos de Norteamerica, apenas se había decretado.
Este cronista que no sabe de Economia sino solamente algunos principios básicos aprendidos en la electiva de Economía Política, no entiende, al igual que la inmensa mayoría del pueblo cómo un país que en los últimos veinte años de esta cosa rara que llaman revolución bolivariana, para vergüenza del Padre de la Patria, recibió cerca de dos billones de dólares , que son todos los «cobres» del mundo, hoy día se encuentra declarado en una crisis humanitaria en salud y alimentación que afecta a cerca del noventa por ciento de la nación.
Cómo se puede justificar que haya una importante legión de venezolanos que han bajado dramáticamente la talla porque sencillamente están pasando el hambre hereje que el régimen pretende mitigar entregando, de vez en cuando y de cuando en vez, unas tristes bolsas con tres paquetes de arroz, tres paquetes de medio kilo de espaguetis y un kilo de azúcar. Ah, olvide unos paquetes de una harina de maíz de muy mala calidad, grumosa, que hasta los cerdos la rechazan.
Uno de los «grandes logros» de Nicolas es haber acabado con la numerosa clase media hasta el punto que jocosamente dicen por allí que en las barriadas han colocado alambradas para que no se brinquen los de la clase media a competirle los mendrugos que entrega el régimen.
Cómo se puede explicar que un país que era considerado próspero y adónde venían inmigrantes de todas las latitudes en búsqueda de mejores condiciones de vida y un futuro para su familia, Hoy soporte una catástrofe económica y social que ha hecho que más de cinco millones de venezolanos dejen su patria grande porque es imposible tener una vida medio decente en la Venezuela revolucionaria.
Lo cierto del caso es que Maduro lleva varios años en este «recuque» como diría ese gran maestro del periodismo, Emiro Echeto la Roche, de prometer recuperación económica a finales de cada año
“El próximo año será de recuperación y crecimiento económico” y no son más que palabras que se las lleva el viento y y en lugar de mejorar, la cosa empeora.
En el 2013 aseguro que «vamos a lograr equilibrar la economía verdadera, la economía real». Ya veníamos dando tumbos con Chávez a quien le reventaba en la cara su desastre económico. En el 2014 dijo: «Voy a colocar mi agenda de trabajo alrededor de la recuperación económica del pais». Mentira.
En el 2015 nos tiro aquel coñazo, sin torcer las cejas y que todos los venezolanos recuerdan: «Dios proveerá»
En el 2016 «Mi única obsesión que tengo aquí ( tocándose los sesos, que ya uno no sabe si tiene)es la recuperación económica de Venezuela»
Y para el 2017 dijo: «y llegará el 2017 que tiene que ser un año de recuperación económica».
En el 2018, sin arrugarsele el ojo y con la hiperinflación andando nos dijo:
“Vamos a un proceso virtuoso de crecimiento; con justicia, con igualdad, con distribución de la riqueza. El Programa de Recuperación Económica es el más completo, mejor concebido y con la mayor pertinencia con la realidad económica. Ustedes lo verán, ustedes me veran». Se refería a todo un paquete de medidas financieras. Y lo vimos. El costo de vida siguió aumentando con la gente empobreciendose cada día más. Nos quedamos con los crespos hechos.
» El año 2019, estoy seguro va a ser el año definitivo de la recuperación económica». Todo está entrecomillado porque fueron palabras textuales del tercio.
El 2020 acaba de finalizar y todos vimos como volvió a repetir el cuento de nunca acabar, el de la recuperación económica.
Y uno se pregunta: será que este hombre no conoce lo que es el honor que no renuncia ante tanto fracaso continuado que ha llevado al país al estado de postración que presenta donde un trabajador larga el «forro» todo un mes por un salario mínimo oficial de un millon 200 mil bolívares mensuales con lo cual no se compra ni una gaseosa pequeña.
El salario mínimo del venezolano es un poco más de medio dólar, y el incapaz pretende arreglar la situación otorgando unos bonos que son excluyentes para quienes no nos dio la gana de sacarnos el carnet de la patria.
Emiro Albornoz Leon
Periodista

















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