Todo parece indicar que el papa se ayudará con la silla de ruedas para movilizarse en este viaje que ha sido organizado teniendo en cuenta esta posibilidad y, además, «se limitarán todos los actos a una hora para evitar que se canse demasiado», según explicaron obispos canadienses.
«Un peregrinaje penitencial», así lo definió el Papa el domingo pasado durante el rezo del ángelus, considerando que el motivo principal de la visita responde a la petición de las comunidades indígenas para que el representante de la Iglesia católica les visitase y pidiera perdón en sus tierras por las vejaciones, abusos y torturas que sufrieron durante los llamados procesos de asimilación ordenados por el Gobierno canadiense desde mediados del siglo XIX y hasta finales de los 90’s.
«Según la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, se crearon 139 escuelas financiadas por el gobierno y administradas la mayor parte por la Iglesia Católica en la que se internaron a alrededor de 150.000 niños indígenas que fueron separados de sus familias, obligados a abandonar sus idiomas, tradiciones y cultura», reseñó EFE.
Se estima que más de 3.000 niños murieron por enfermedades provocadas por las condiciones en las que vivían, de hambre, hacinamiento y falta de higiene. Fueron enterrados en fosas comunes sin ninguna identificación.
Los representantes de los indígenas canadienses que visitaron en abril al papa se mostraron conmovidos por las palabras de Francisco, pero en general las poblaciones originarias esperan mucho más que una frase de perdón durante esta visita.
Un día después de su llegada al país, Francisco se trasladará a Maskwacis, donde surgió uno de estas grandes internados y tras rezar en uno de los cementerios será recibido por los ancianos de los pueblos originarios y pronunciará el primero de sus nueve discursos, que ha elegido hacer en español.
También visitará la Iglesia del Sagrado Corazón de los Primeros Pueblos donde se dirigirá a los pueblos originarios, que representan aproximadamente 1,7 millones de personas, un 5% de los 38,8 millones de habitantes de Canadá.
Efe precisó que el último día de su visita, Francisco afrontará el viaje más lejano que ha realizado un pontífice: A Iqaluit, que en lengua inuktitut, significa “lugar de muchos peces”, ubicada a 186 millas al sur del Círculo Polar Ártico, y hogar de la comunidad inuit más grande de Canadá, unas 4.000 personas, mientras que viven cerca 8.000 habitantes en total.
Allí, en la escuela primaria Nakasuk, Francisco mantendrá un encuentro privado con exalumnos de los internados y por la tarde también se reunirá con los jóvenes indígenas en el patio de este colegio.
















