El país elegirá este domingo a su noveno jefe de Estado en ocho años, y la última legislatura marcó un récord: cuatro mandatarios destituidos por el Congreso en cinco años.
En la hora punta a la salida del aeropuerto del Callao, decenas de bocinas desafinan mientras Jorge, un taxista de 40 años, intenta sintonizar la radio de su taxi. En la vía, las líneas divisorias se confunden entre filas de coches cruzados y un tráiler varado que lleva media hora interrumpiendo el paso.
El conductor logra sintonizar una emisora y, de fondo, el parte informativo señala: «…su política estará orientada a promover que la economía vuelva a crecer para disminuir los niveles de pobreza…»
Sin que nadie le pregunte, Jorge afirma: «Se han quedado los dos peores candidatos que tenemos, pero no hay más opción que elegir de la mejor forma, que para mí es Keiko Fujimori«. Este conductor, de 40 años, lleva una década conduciendo -sin licencia- un taxi de servicio público, en un país que permanece inmerso en la inestabilidad desde la caída de Pedro Pablo Kuczynski en 2018.
El país elegirá este domingo a su noveno jefe de Estado en ocho años, y la última legislatura marcó un récord: cuatro mandatarios destituidos por el Congreso en cinco años.
En un territorio donde la economía sumergida supera el 70%, cientos de carritos ambulantes se ganan la vida en calles estrechas. En cerros y barrios periféricos se erigen asentamientos sin permiso de obra, que terminan dando vida a espacios cada vez más poblados y desordenados.
El desorden se extiende como una telaraña por la ciudad, y la realidad cotidiana de Lima parece rozar lo distópico. La politóloga Paula Távara señala que muchos peruanos viven en una “crisis crónica” y evalúan el funcionamiento del sector público ante cada mandato, sin certezas sobre el rumbo del país.
Los comicios presidenciales de este domingo enfrentarán a dos candidaturas: Keiko Fujimori, conservadora y candidata de Fuerza Popular, que busca su cuarto intento; y Roberto Sánchez, izquierdista y candidato de Juntos por el Perú, que ya conoce el poder por haber sido ministro durante la gestión de Pedro Castillo.
Fujimori encabeza una figura controvertida, heredera del fallecido Alberto Fujimori, cuya trayectoria ha quedado marcada por acusaciones de corrupción y crímenes de lesa humanidad. Sánchez lidera una coalición que defiende a Castillo, hoy encarcelado.
Según Távara, «el gobierno de Pedro Castillo, que apoya a Roberto Sánchez, enfrentó casos de corrupción importantes y Keiko Fujimori es heredera del gobierno de Alberto Fujimori, que robó a arcas llenas».
Este jueves, la justicia reanudó la audiencia que podría abrir juicio oral contra Roberto Sánchez por una presunta declaración falsa sobre aportaciones a campañas anteriores. La Fiscalía solicita más de cinco años de prisión; Sánchez se declara inocente. Mientras, Fujimori enfrenta una megainvestigación por presunto lavado de activos, cuyo archivo ha sido ordenado este año por considerar que el delito no estaba tipificado en la ley durante esas campañas.
El electorado se muestra pragmático. Óscar, de 38 años, sostiene: «El del sombrero es el menos malo, voy a votar por Roberto Sánchez». En contrapartida, Katia opina que «Keiko es el mal menor» y critica la gestión de Castillo.
Aunque el triunfo en las urnas no garantiza gobernabilidad, la clave estará en las alianzas en el Congreso. La Fuerza Popular llega con ventaja, seguida por Juntos por el Perú; el Partido del Buen Gobierno permanece en una posición central sin tomar partido. El Congreso ha concentrado poder en años recientes, y la restauración del Senado este año busca cambiar esa dinámica, según analistas como Fernando Tuesta Soldevilla.















