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LA MESA ROTA

Los recientes acontecimientos ocurridos con el Alex Saab al ser deportado a EEUU desde Cabo Verde, evidencia lo frágil de la mesa de negociaciones en México. El equipo de negociación que representa al gobierno de Nicolás Maduro decidió no continuar con las reuniones como respuesta a la deportación de Saab el cual es solicitado por el gobierno del norte por casos de blanqueo de capital.

¿Este personaje es tan importante para que el gobierno chavista haya tomado esta decisión? todo indica que si, aun por encima de las necesidades más sentidas de la población venezolana, que se encuentra sumergida en niveles de pobreza alarmante. Acciones como esta, ponen en entre dicho las supuestas buenas intenciones del régimen de Maduro para llegar a los acuerdos necesarios con la oposición y que faciliten la salida de Venezuela del abismo en que se encuentra.

Pareciera entonces que la presencia del equipo de Maduro en México, obedece a una estrategia para continuar aparentando ante el mundo un talante democrático que no es tal. Participar en un proceso tan importante como acontece en el país azteca, requiere demostraciones claras y contundentes que antepongan el bienestar de todos los venezolanos y no la detención de un oscuro personaje como Alex Saab, que mantiene en vilo a Maduro y sus cómplices.

La iniciativa promovida por el gobierno de Noruega, con el apoyo del gobierno del presidente López Obrador, merece nuestro apoyo y albergamos la esperanza que sirva para frenar el deterioro progresivo de las instituciones venezolanas, sin embargo, es necesario ser conservador ya que las agendas ocultas y las maniobras constantes del equipo liderado por Jorge Rodríguez están presentes.

La detención de Alex Saab, no puede ser más importante que la mesa de negociaciones, como vía para restaurar el bienestar en Venezuela. La preocupación del régimen Madurista y su decisión de interrumpir el proceso de negociación, opaca aún más, a un gobierno en franco deterioro que es capaz de acometer cualquier maniobra con el propósito de mantenerse en el poder.

Entonces, nos preguntamos ¿Quién rompe la mesa?