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Venezuela, en el peor momento de la pandemia: Cientos de médicos fallecidos y mercado negro de vacunas

«Toda vivienda donde tengamos paciente Covid, aquí está, para cuidarnos, por nuestra salud. La mejor vacuna es la conciencia en la lucha contra la pandemia», pontificó Adrián Duque, alcalde chavista de Guama, en el estado llanero de Yaracuy, mientras señalaba con carteles las casas con contagiados por coronavirus o sospechosos de sufrir la enfermedad.

Con persecución y sin vacunas, así combate la revolución bolivariana la nueva embestida de la pandemia que tiene atemorizado al país criollo. «Una limitada cobertura de vacunación, junto a nuevas olas epidémicas, es el peor escenario epidemiológico con un virus altamente transmisible. Lamentablemente, ese es el escenario que vivimos actualmente en Venezuela», advirtieron las Academias de Ciencias y de Medicina.

«¡SOS! No queremos contar muertos, queremos contar vacunados. Exigimos que se declare la emergencia nacional», gritaron desde Médicos Unidos de Venezuela, después de que varios paramilitares chavistas arremetieran contra los jóvenes que protestaban a las puertas del Hospital Universitario de Caracas.

Las alertas y la multitud de casos conocidos asustan a un país que no para de contar víctimas, desde Freddy Ceballos, jefe de la patronal farmacéutica y luchador incansable por la salud de los venezolanos, hasta el popular cantante Henry Stephen, autor de «Mi limón, mi limonero». Policías, sacerdotes, militares y una lista interminable de médicos, enfermeras y personal auxiliar. Y todo ellos sin saber a ciencia cierta cuál es la cifra real de fallecidos ante la estrategia del gobierno de aportar datos falsos desde el primer día.

La contundencia de la pandemia es tal en estos días que han proliferado por miles las campañas para recoger fondos en ayuda de enfermos, tanto para las medicinas como para los gastos de la hospitalización. Un inabarcable muro de los lamentos que se ha sumado el provocado por el derrumbe del sistema sanitario y que también se llenó de indignación tras la alocución televisiva del «hijo de Chávez» del domingo, durante la cual fue categórico: «Yo estoy vacunado».

«El dictador nos restriega en la cara que ya se vacunó y que en los próximos días se hará los exámenes para ver sus niveles de inmunidad. Como a ti no te importa la gente, a ella no le importas tú. ¡Asume tu realidad! ¡A la gente le importa vacunarse y que te vayas!», renegó el diputado Juan Pablo Guanipa.

El presidente pueblo incluso criticó a Brasil por llevar «apenas» un 8% de vacunados, cuando la suma de las vacunas rusas y chinas llegadas al país supera escasamente el 2% del total nacional. Y, a sabiendas, de que en Caracas existe un mercado negro de vacunas, tal y como denunció durante la Semana Santa el cardenal Baltazar Porras: «Hay gente que se ha vacunado pagando un tanto, en un sitio privado o no sé de qué forma. Esto requiere una revisión global».

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