La Organización alerta sobre temperaturas récord en el Pacífico, mientras la ONU destina 50 millones de dólares para mitigar los impactos
El actual fenómeno climático de El Niño podría registrar una «intensidad sin precedentes» entre noviembre de 2026 y enero de 2027, impulsando las temperaturas de la superficie marina en el océano Pacífico hasta 3,8 grados centígrados por encima del promedio habitual, según advirtió este miércoles la Organización Meteorológica Mundial (OMM) desde Ginebra, en un reporte difundido por la agencia de noticias EFE.
Durante una conferencia de prensa, la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, alertó que los valores de El Niño podrían situarse «literalmente fuera de las escalas de seguimiento que hemos utilizado durante las últimas cuatro décadas». Ante este escenario, Saulo y el coordinador humanitario de Naciones Unidas, Tom Fletcher, formularon un llamamiento de emergencia global para preparar a las naciones frente a sequías severas, precipitaciones torrenciales e inundaciones.
Por su parte, un estudio del Climate Impact Lab de la Universidad de Chicago estimó que unas 451.000 personas adicionales podrían fallecer a causa del calor extremo en todo el mundo durante los primeros nueve meses de desarrollo del fenómeno (junio de 2026 a febrero de 2027), en comparación con un periodo habitual.
La ONU destinará 50 millones de dólares para los países con mayor riesgo
«Sacudirá América Latina, África oriental y austral, Asia y el Pacífico con calor extremo, sequías e inundaciones», subrayó Fletcher, quien advirtió que los efectos podrían provocar que aumente la inseguridad alimentaria de 50 millones de personas.
El coordinador humanitario anunció que su oficina ha decidido destinar 50 millones de dólares de su fondo de emergencias para asistir a 11 de los países que podrían verse más afectados, incluidos Chad, El Salvador, Etiopía, Somalia y Sudán del Sur.
«Ya estamos presenciando fenómenos meteorológicos extremos y esperamos que estos se multipliquen y desencadenen otros a medida que El Niño se intensifique», agregó Saulo, quien subrayó que ello «no tiene que desencadenar a la fuerza un desastre humanitario».
«En muchas regiones aún estamos a tiempo de prepararnos», añadió, insistiendo en que las condiciones meteorológicas extremas «no tienen por qué traducirse en emergencias humanitarias ni en víctimas mortales», aunque advirtió que la ventana de oportunidad «no permanecerá abierta definitivamente».













