Advertisement

González Urrutia aboga por una justicia independiente y advierte sobre el deterioro institucional en Venezuela

Sostuvo que cuando los tribunales responden a «instrucciones políticas», dejan de cumplir su función esencial y se convierten en «un instrumento más del poder». En ese sentido, afirmó que «un país no puede llamarse democrático mientras sus tribunales decidan según quién gobierna y no según lo que dice la ley»

El opositor venezolano Edmundo González Urrutia afirmó que la independencia judicial es un pilar esencial para la democracia y sostuvo que el sistema de justicia en Venezuela ha perdido su autonomía al estar sometido, según dijo, a intereses políticos.

A través de un mensaje difundido este sábado mediante sus redes sociales, González aseguró que «una justicia independiente no le teme a juzgar a nadie sin importar de qué lado del poder esté» y señaló que ese principio «distingue a una república de cualquier otra forma de gobierno».

El dirigente sostuvo que cuando los tribunales responden a «instrucciones políticas», dejan de cumplir su función esencial y se convierten en «un instrumento más del poder». En ese sentido, afirmó que «un país no puede llamarse democrático mientras sus tribunales decidan según quién gobierna y no según lo que dice la ley».

González también advirtió sobre el progresivo deterioro de las garantías democráticas en el país y aseguró que la pérdida de confianza en las instituciones judiciales pone en riesgo la estabilidad social. «Cuando los tribunales fallan, cuando el retardo procesal se vuelve costumbre y la impunidad le niega a las víctimas su derecho a la verdad, la sociedad pierde la fe en el pacto que nos sostiene como país», expresó.

Asimismo, señaló que el debido proceso depende de la existencia de jueces independientes y advirtió que, sin ellos, «lo que queda es arbitrariedad con toga». Por ello, consideró necesario reconstruir el sistema judicial «desde sus fundamentos», con jueces «designados por mérito, no por lealtad» y procesos regidos por la ley.

El opositor afirmó que la transformación del sistema requiere tiempo y seriedad, y sostuvo que «cambiar los nombres dentro de la misma lógica no resuelve nada». A su juicio, la justicia debe recuperar su función de «limitar el poder y nunca servirle», garantizando la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, «sin distinguir entre amigos y enemigos del poder».