Este lunes, Tareck El Aissami, Hugbel Roa y el empresario Samark López comparecieron ante el Tribunal 4° contra Terrorismo y Corrupción para el arranque formal del proceso judicial. La audiencia fue suspendida pasada la 1:00 de la madrugada y reprogramada para este miércoles. Para las próximas horas también se espera la apertura de otros expedientes vinculados a la red de corrupción
Más de dos años después de las detenciones que sacudieron al poder político venezolano, el inicio del juicio por la trama Pdvsa-Cripto dejó en evidencia que el caso continúa envuelto en hermetismo, tensión y fuertes medidas de seguridad.
Este lunes, Tareck El Aissami, Hugbel Roa y el empresario Samark López comparecieron ante el Tribunal 4° contra Terrorismo y Corrupción para el arranque formal del proceso judicial. Sin embargo, la audiencia fue suspendida pasada la 1:00 de la madrugada y reprogramada para este miércoles, prolongando la incertidumbre sobre uno de los mayores escándalos de corrupción de la industria petrolera venezolana.
Según reportes del dirigente político Nicmer Evans, dentro de la sala se vivieron momentos de tensión por la presencia de funcionarios del Dgcim y del Sebin encapuchados y portando armas largas, una escena que para algunos observadores refleja la dimensión política que ha adquirido el expediente.
La reaparición pública de El Aissami también marca un nuevo capítulo en un caso que desde 2023 ha estado marcado por escasa información oficial. El exministro desapareció de la escena política tras renunciar a su cargo en medio de las denuncias de irregularidades en Pdvsa y fue detenido formalmente en abril de 2024 por las autoridades venezolanas.
Mientras tanto, el proceso judicial no se limita a una sola causa. Para las próximas horas también se espera la apertura de otros expedientes vinculados a la red de corrupción, lo que podría ampliar el alcance político y judicial del caso.
Más que una simple audiencia suspendida, el comienzo del juicio dejó una señal clara: el caso Pdvsa-Cripto sigue siendo una de las heridas más sensibles dentro del oficialismo venezolano.















