La tripulación completó pruebas para futuras expediciones, estableció un nuevo récord de distancia en el espacio y allanó el camino para futuras misiones a Marte
La misión Artemis II concluyó con éxito este viernes, marcando el regreso del ser humano a la órbita lunar por primera vez desde 1972. La cápsula Orión amerizó en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, y sus cuatro tripulantes fueron recuperados en aparente buen estado tras 10 días de vuelo sin incidentes de gravedad.
Tras la operación, Jared Isaacman, administrador de la NASA, celebró el logro al asegurar que Estados Unidos volvió a enviar astronautas a la Luna y traerlos de regreso de forma segura. La misión sirvió como prueba del cohete SLS y de la nave Orión, piezas clave para los próximos pasos del programa espacial.
La tripulación, considerada la más diversa en alcanzar la órbita lunar, estuvo integrada por Christina Koch, primera mujer en lograr esta hazaña; Victor Glover, primer afroamericano en participar en una misión de este tipo; Jeremy Hansen, primer no estadounidense en volar en una misión lunar de la NASA; y el comandante Reid Wiseman.
Durante la expedición, los astronautas superaron el récord de distancia alcanzado por el Apolo 13 al alejarse hasta 406 771 kilómetros de la Tierra.
Además, hicieron pruebas inéditas del sistema de soporte vital en condiciones reales, incluyendo el paso por la cara oculta de la Luna, lo que implicó un apagón de comunicaciones de 40 minutos.
También observaron un eclipse de más de 50 minutos y bautizaron un cráter lunar como “Carroll”, en homenaje a la esposa fallecida del comandante Wiseman. No obstante, el viaje también tuvo momentos anecdóticos, como problemas con el sistema sanitario y situaciones curiosas durante transmisiones en vivo.
Uno de los mayores desafíos fue el reingreso a la atmósfera terrestre, donde la nave soportó temperaturas de hasta 2 760 grados centígrados y velocidades cercanas a los 40 000 kilómetros por hora. El escudo térmico, probado por primera vez con tripulación, funcionó según lo previsto y garantizó la seguridad de los astronautas.
Tras el amerizaje, equipos de las fuerzas armadas estadounidenses y personal de la NASA ejecutaron el operativo de rescate. Los astronautas fueron trasladados a una plataforma inflable y posteriormente evacuados en helicóptero hacia un buque, donde iniciaron evaluaciones médicas antes de su regreso a tierra.
La agencia espacial analizará ahora los datos y materiales recopilados durante la misión, fundamentales para las próximas fases del programa Artemis, que contempla nuevos vuelos orbitales y futuros alunizajes, así como el desarrollo de una base en la superficie lunar. Isaacman subrayó que estos avances forman parte de preparar el camino para misiones tripuladas a Marte.













