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Algo peor que la muerte: El editor de El Nuevo Papel enjuicia la obscuridad del gobierno sobre las estadísticas oficiales

Me enseñaron en la Escuela de Comunicación Social de la Muy Ilustre Universidad del Zulia, donde culminé mis estudios de primer nivel, que la muerte de las personas eran reseñadas en los medios informativos porque constituía la peor tragedia que le podía ocurrir a un ser humano, que pudiera decirse es el ADN, el núcleo alrededor del cual gira el acontecer noticioso,

En Corintios 12:26 con la afirmación de que “si un miembro padece, todos los miembros a una se duelan” se refuerza el concepto gregario de la raza humana que  bien define Marshall Mac Luhan  en su Aldea Global. Lo que nos hace “hormigas de la misma cueva”, al decir de Andrés Eloy Blanco.

El mundo moderno apela a las estadísticas de los homicidios como un termómetro para medir la eficacia de los gobiernos en la preservación de su capital humano.

Por eso, en nuestro país, se daban a conocer los guarismos sobre los decesos de nuestros habitantes, sana costumbre que fue desechada por este régimen cuando el aumento exponencial de muertes era la principal evidencia que el Estado no está cumpliendo con el precepto constitucional que consagra el derecho a la vida en nuestra Carta Magna.

Similar procedimiento se pone en acción en el campo de la salud. Nunca sabremos cual fue la magnitud de los brotes de Chiqunguya, Sika, malaria y otros males que habían sido erradicados.

Así, la ineficiencia y la ineptitud se invisibilizaron. Los homicidios pasaron a ser parte de nuestra rutina y dejaron de ser “noticia” a menos que estos  luctuosos  acontecimientos tengan algunas características excepcionales.

Según el informe de la ONU, cinco países de América encabezan la lista en cuanto al promedio de asesinatos por cada 100.000 habitantes:

  • Honduras: tasa de homicidios: 90,4 por cada 100.000 habitantes. Total de muertos: 7.172. (En este país, uno de cada 280 varones de entre 30 y 44 años y uno de cada 360 entre 15 y 29 años son víctimas de homicidio cada año).
  • Venezuela: tasa de homicidios: 53,7. Total de muertos: 16.072. (Es el único país de Sudamérica cuya tasa de homicidio ha aumentado consistentemente desde 1995).
  • Belice: tasa de homicidios: 44,7. Total de muertos: 145.
  • El Salvador: tasa de homicidios: 41,2. Total de muertos: 2.594.
  • Guatemala: tasa de homicidios: 39,9. Total de muertos: 6.025.

A las pesadillas de la vida diaria hay que agregarle esta cruel evidencia: Hoy en nuestro país lo peor que le puede ocurrir a una persona no es perder la vida, el más preciado don que nos concedió Dios, sino pasar a ser un factor más de una simple estadística.

Asdrúbal Boscán Editor de El Nuevo Papel

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