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Misión Artemis II: los ingenieros venezolanos detrás del cohete más potente de la NASA

Nathalie Quintero y Carlos Tomás Mata lideraron áreas críticas en el desarrollo del cohete SLS. Su aporte técnico en propulsión y seguridad climática posiciona el talento venezolano en la vanguardia de la exploración lunar

Dos nombres destacan en la ambiciosa misión Artemis II de la NASA: Nathalie Quintero y Carlos Tomás Mata, los ingenieros venezolanos que aportaron su talento en la construcción del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), el cohete con mayor potencia en la historia de la navegación espacial.

La caraqueña Nathalie Quintero comandó las operaciones del Core Stage 1, la columna vertebral de la nave. La ingeniera aeroespacial, graduada de la Universidad Simón Bolívar y con estudios en Cornell, supervisa y sincroniza los complejos sistemas que propulsan el cohete durante sus instantes iniciales de vuelo.

Su pericia garantiza que cada componente responda con exactitud absoluta antes de que la misión abandone la atmósfera terrestre.

Por otro lado, Carlos Tomás Mata, oriundo de Cumaná, estado Sucre, protege la integridad de la misión desde la ingeniería climática. Él diseñó y puso en marcha los avanzados sistemas que resguardan al cohete frente a los impactos de rayos.

Su tecnología actúa como un escudo invisible pero infalible, salvaguardando tanto la estructura del SLS como la vida de sus tripulantes ante las tormentas eléctricas en la plataforma de despegue.

El éxito de Quintero y Mata trasciende las fronteras científicas. Su trabajo en la NASA posiciona la inteligencia venezolana en la cúspide de la exploración espacial moderna. Estos ingenieros venezolano demuestran que el esfuerzo y la preparación académica de Venezuela hoy orbitan el mundo y, muy pronto, alcanzarán la Luna.

El regreso humano a la órbita lunar

El programa Artemis busca no solo regresar al ser humano a la Lunasino también establecer una presencia sostenible en el satélite natural y sentar las bases para futuras misiones a Marte.

En el caso de Artemis II, los astronautas no alunizarán, pero sí orbitarán la Luna, alcanzando más de 400.000 kilómetros de distancia de la Tierra, el punto más lejano al que ha llegado una tripulación humana.

Minutos antes del despegue, los equipos técnicos lograron resolver inconvenientes menores relacionados con un sensor de temperatura en una batería del sistema de aborto de lanzamiento y fallas en comunicaciones, sin que esto afectara la cuenta regresiva.