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Delcy apuesta por desplome electoral de Trump para gobernar hasta 2030

Jorge Morán, politólogo, sostiene que en Miraflores parecen esperar que los republicanos pierdan en noviembre el control de la Cámara de Representantes y posiblemente del Senado en Estados Unidos. Apuestan a que los ingresos petroleros potencien su imagen. “Eso tomará meses o años, pero se sentirá, y Delcy espera sacar rédito político”, señala. Parra Julio Urribarrí, la idea de “ganar tiempo” como estrategia no es sostenible porque la crisis venezolana no se resuelve simplemente posponiendo decisiones. Elliott Abrams, exdiplomático estadounidense, recuerda que chocarán con la visión y posición de Marco Rubio

Delcy Rodríguez gana tiempo. De ello depende, en la estrategia mental de ella y su entorno, su supervivencia política, en el marco del tutelaje del gobierno de Donald Trump. Lo hace con astucia, mostrando una relativa sumisión vestida de cooperación, pero retrasando en la acción real el desmantelamiento de la estructura que más daño le ha hecho a las libertades democráticas.
Trump fiel a sus maneras, no muestra interés alguno, de momento, en impulsar la transición política, y se deshace en elogios a quien encarna, en materia geopolítica, un modelo que aspira a instaura en Irán y Cuba.

Desde que asumió el relevo, Rodríguez evita referirse a las condiciones de su mandato. No se refiere a la falta absoluta y no habla de convocar a elecciones anticipadas. Se muestra, como en campaña, como la que higieniza una habitación que encontró llena de mugre, como si ella no hubiera contribuido al hollín que destruye las paredes.

David Alandete, periodista de la cadena ABC, asegura que Rodríguez busca apoyo de Estados Unidos para mantenerse en el poder y, al mismo tiempo, conseguir recursos económicos clave. Pero lo hace apostando al descalabro interno del líder repúblicano.

“El cálculo del chavismo es que Trump podría perder fuerza después de las elecciones legislativas en EE. UU., lo que le daría más margen a Caracas para maniobrar sin tanta presión”, destaca en la red social X, donde además asegura que la sucesora de Maduro busca recuperar más de 4000 millones de dólares retenidos en el Fondo Monetario Internacional, que serían fundamentales para estabilizar la economía venezolana y tratar de limpiar su imagen.

Alandete afirma que dentro del entorno de Trump habría figuras interesadas en abrir oportunidades de negocio en Venezuela, lo que refuerza la idea de que la estrategia actual está más enfocada en lo económico, que en impulsar cambios políticos profundos.

Estados Unidos estaría priorizando, sobre todo el negocio petrolero, por encima de una transición política inmediata. Esto implica un esquema más controlado: el dinero del petróleo pasa por supervisión estadounidense y luego se devuelve a Venezuela con condiciones, evitando que el gobierno lo maneje libremente como antes”, asegura.

Legitimar su mandato

Jorge Morán, politólogo y profesor del Doctorado de Ciencias Políticas de URBE, destaca que Rodríguez busca ganar tiempo estratégicamente.

Según el experto, los demócratas podrían recuperar el control de la Cámara de Representantes y posiblemente del Senado en Estados Unidos. Mientras tanto, Trump actúa internamente para dificultar ese escenario, aplicando tácticas que reducirían la participación electoral y favorecer a los candidatos republicanos.

Morán señala asimismo que el gobierno encargado necesita tiempo para que se empiece a sentir en la población los efectos del aumento de ingresos petroleros, en razón de la relajación de las sanciones y de la inversión que viene al país en materia petrolera, minera y para el sector eléctrico. Más aún en tiempos de crisis en el estrecho de Ormuz y su poderoso impacto en el tráfico petrolero.

Eso tomará meses o años, pero se sentirá, y Delcy espera sacar rédito político. Pues su gran deseo, seguramente, es legitimar su mandato con unas elecciones medianamente libres y competitivas”, asegura el politólogo.

¿Estrategia no sostenible?

El politólogo y profesor universitario, Julio Urribarri, cree que la idea de “ganar tiempo” como estrategia no es sostenible porque la crisis venezolana no se resuelve simplemente posponiendo decisiones. A su juicio, el país requiere cambios estructurales, y posponer una transición o elecciones no genera estabilidad real, solo aplaza los problemas.

El especialista detalla que Estados Unidos prioriza la estabilización del país y el control de recursos clave, especialmente el petróleo y la minería, antes de promover una transición política completa. Esto significa, opina, que las decisiones sobre elecciones o reformas dependen de cómo se avance en estas áreas económicas y de seguridad.

Urribarri advierte que llamar a elecciones sin antes estabilizar el país y garantizar reglas claras e institucionalidad puede generar más incertidumbre y no resolver los problemas políticos de fondo.

El proceso actual lo califica como una “pretransición”, en la que primero se busca estabilización, luego recuperación y finalmente una transición política real. “Las elecciones solo serán efectivas si se realizan en un contexto de estabilidad y seguridad jurídica», detalla.

El experto explica que la estrategia del gobierno interino y del chavismo no se basa en maniobras independientes, sino en seguir un diseño externo, que prioriza estabilización económica y recuperación del sistema antes de avanzar hacia elecciones libres y reformas políticas profundas.

La permanencia de Rodríguez se explica más por el alineamiento con la hoja de ruta diseñada por actores externos, que por tácticas de corto plazo para sostener el poder», advierte.

Administrar el tiempo político

Luz Neira Parra, magíster en Desarrollo Social, profesora de LUZ y experta en comunicación política, asegura que la estrategia de Delcy Rodríguez y el chavismo se basa en administrar el tiempo político más que en hacer cambios profundos. A su juicio, esta medida implica mantener abiertos los canales de diálogo con Estados Unidos y otros actores internacionales, mostrar cierta flexibilidad en temas electorales o humanitarios, pero sin modificar el control político interno.

Según la profesora universitaria, la táctica también considera el desarrollo de la política estadounidense, dado que con las elecciones de medio término de noviembre, el margen podría cambiar, y Caracas podría aprovechar un menor enfoque de Washington para actuar con mayor autonomía. Y si fuera posible, soltar las amarras colocadas en hierro por la Casa Blanca, tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, durante la Operación Resolución.

El gobierno ha demostrado durante años una gran capacidad para prolongar negociaciones, abrir espacios de diálogo sin resultados inmediatos y ofrecer concesiones parciales que le permitan aliviar presiones internacionales sin modificar el núcleo del poder», comenta.

Parra advierte que aunque Delcy aplique esta estrategia no significa, necesariamente, que pueda salir completamente airosa. La especialista explica que Venezuela sigue dependiendo de factores que pasan por Washington.

Además, agrega que el gobierno intenta instrumentar una estrategia de desgaste y supervivencia, típica del chavismo: resistir, negociar lo mínimo necesario y esperar que las condiciones externas eventualmente se vuelvan más favorables. “Lo que Delcy Rodríguez probablemente busca es reducir la intensidad de esa presión y administrar el conflicto en el tiempo”, agrega.

Elecciones de medio término

El 3 de noviembre los EE. UU. prevé elecciones para elegir a los integrantes de la Cámara de Representantes y parte del Senado que conformará el Congreso a partir de enero de 2027.

En estos comicios estarán en juego los 435 escaños con voto de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 del Senado. De esos asientos en la cámara alta, 33 corresponden al ciclo regular y dos se decidirán en elecciones especiales convocadas para cubrir el resto de los mandatos que quedaron vacantes cuando J. D. Vance asumió como vicepresidente y Marco Rubio dejó su escaño para convertirse en secretario de Estado.

La contienda podría redefinir el futuro del segundo mandato de Trump, el cual ha sido marcado por debates sobre la economía, la inflación y las políticas migratorias impulsadas por su Administración. Aunque el mandatario no figura en las boletas, su gestión influirá en el ambiente político que rodea la campaña y en la forma en que muchos votantes evaluarán a los candidatos de ambos partidos.

Para el Partido Demócrata, la principal apuesta es recuperar la Cámara Baja, donde los republicanos cuentan con una mayoría ajustada, y frenar el avance de la agenda trumpista. Al mismo tiempo, la elección servirá como plataforma de proyección para figuras emergentes con la mirada puesta en la carrera presidencial de 2028.

Elliott Abrams, una de las figuras clave en la estrategia de presión de los Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro entre 2019 y 2021, tiene claro lo que hace Delcy Rodríguez y lo deja claro en reciente entrevista con Alandete.

Mi impresión es que el régimen (de Delcy) quiere que esto se alargue, primero hasta noviembre, porque piensa que entonces Trump puede perder la Cámara de Representantes y quizá también el Senado, y por tanto quedar más debilitado. Y creo que, en el fondo, lo que querrían es estirarlo durante tres años, hasta el final del mandato. Quieren arrastrarlo todo, demorarlo todo, posponerlo todo. Ahora bien, no sé si van a poder hacerlo, porque no estoy seguro de que esa sea la visión de Marco Rubio (el secretario de Estado)», sentencia.