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El asilo en Estados Unidos: un derecho que se predica… pero se bloquea en la frontera

Por Licenciado Asdrubal Boscan CNP 7448
Estados Unidos insiste en sostener que el derecho al asilo sigue vigente. La Immigration and Nationality Act lo respalda, los tribunales lo recuerdan y el discurso oficial lo repite.
Pero en la frontera sur, ese derecho no se respeta: se administra, se condiciona y, en muchos casos, se bloquea.
No estamos frente a una falla del sistema, estamos frente a un diseño, un derecho convertido en obstáculo
Para un venezolano que huye de persecución política,
para un nicaragüense que escapa de un régimen represivo,
para un hondureño que sobrevive a la violencia estructural…el asilo no es una opción sencilla, es una carrera de obstáculos.
Controles reforzados, procedimientos restrictivos y filtros previos han cambiado la esencia del sistema:
ya no se trata de proteger primero, sino de contener antes.
México: la frontera adelantada de Estados Unidos
La estrategia es clara y deliberada, Estados Unidos ha extendido su frontera más allá de su propio territorio, utilizando a México como un muro operativo, miles de migrantes quedan atrapados en ciudades fronterizas, expuestos al crimen, sin garantías de seguridad, sin acceso real al sistema de asilo
El objetivo no declarado es evidente:
evitar que el solicitante llegue al punto donde pueda ejercer su derecho.
La hipocresía del discurso
Washington reconoce públicamente las crisis en América Latina, denuncia la represión en Venezuela, señala abusos en Nicaragua, advierte sobre la violencia en Honduras, pero cuando las víctimas de esas realidades llegan a su frontera, el mensaje cambia, ya no importa la persecución, importa el procedimiento y si no cumpliste con el procedimiento ideal —aunque hayas huido por tu vida— el sistema te deja fuera.
Los tribunales hablan… la política responde
Casos como East Bay Sanctuary Covenant v. Trump han dejado claro que el gobierno no puede eliminar el derecho al asilo, pero la respuesta ha sido otra, no eliminar el derecho, sino vaciarlo de contenido en la práctica.
Se crean nuevas reglas, nuevos requisitos, nuevas barreras.
El derecho sigue existiendo… pero cada vez menos personas logran ejercerlo.
Una política de exclusión encubierta
Lo que está ocurriendo no es un accidente administrativo, es una política de exclusión diseñada para reducir el flujo migratorio sin asumir el costo político de eliminar el asilo abiertamente. Se mantiene la apariencia legal, se endurece la realidad operativa, y en ese punto, el sistema deja de ser un mecanismo de protección para convertirse en un filtro geopolítico.
Conclusión
Estados Unidos no ha eliminado el asilo.
No necesita hacerlo, ha construido algo más eficaz, un sistema que reconoce el derecho… mientras impide que se ejerza.
Para América Latina, esto no es un debate jurídico, es una realidad concreta, porque para quien huye de la persecución, no basta con tener derecho, necesita poder usarlo.